(Baton Rouge, LA) — Estamos a dos días de que LSU Football se enfrente a Texas A&M en Tiger Stadium. Sin duda, el partido más importante para el equipo de Brian Kelly, ya que una derrota significaría quedar eliminado de los playoffs con cuatro partidos por jugar.
El reto es grande. Los Aggies, liderados por el coach Mike Elko y Marcel Reed, llegan al juego siendo el tercer mejor rankeado del país y primeros en la SEC.
Este podría ser un partido histórico para los Aggies, quienes buscan sumar su primera victoria en Death Valley desde 1994. Su head coach entiende lo importante que sería para su organización probar que pueden ganar estos partidos de visita contra grandes rivales en la conferencia.
Sin duda, el fuerte de la ofensiva de los Aggies es el juego terrestre. Promedian alrededor de 200 yardas por partido por tierra. La semana pasada contra Arkansas anotaron tres touchdowns terrestres.
El hecho de que Marcel Reed sea un QB con la habilidad de correr es lo que más preocupa en Baton Rouge, ya que, a pesar de haber mostrado mejoras este año, la defensiva de LSU permitió que Diego Pavia corriera en los momentos claves del juego contra Vanderbilt. El quarterback terminó con 86 yardas terrestres y dos touchdowns.
LSU no puede permitir que esto vuelva a suceder. Ha sido un factor clave para la defensa desde el año pasado. Los Tigers necesitan un juego fuera de serie de la línea ofensiva.
Garett Nussmeier fue presionado durante todo el partido contra Vanderbilt y se va a enfrentar a una defensa que es top diez en sacks. El quarterback de LSU necesita jugar mejor. Lleva 12 touchdowns y 9 intercepciones en siete juegos contra equipos rankeados desde que se volvió el líder del equipo en 2024.
